¿Qué sería de nuestra vida sin ellos? Los sueños nos hacen seguir adelante en cada momento difícil, son los que nos levantan tras una caída, los que nos alumbran en la oscuridad, los que nos recuerdan que al final de cada noche amanece.
Y la verdad es que siempre que uno desvanece otro lo sustituye inmediatamente, porque si no fuera por ellos, no tendríamos metas que intentar alcanzar y nunca seríamos felices. El problema surge cuando alguno de nuestros sueños más importantes no se hace realidad y cada vez se torna más y más difícil distinguir la verdad de nuestros deseos, y es que es tan difícil renunciar a lo que te ha hecho levantarte con ganas cada día que esto que te ha hecho feliz se convierte en un tormento que le quita el sentido a tu vida.
Y debo confesar que es fácil sentir miedo a perder la esperanza y a sentirse en muchos momentos solo, sobre todo cuando ves que por mucho que luches, no consigues lo que deseas. Pero éste no es motivo para desistir jamás.
Si la vida te pisa, levántate y resiste, sé más fuerte y lucha, pues lo importante no es llegar a la meta, sino el camino y todo lo que se aprende en él…