¿Cómo puede nuestro destino perderse por los estrepitosos caminos de la vida y desembocar en un sitio totalmente inesperado? Es curioso observar cómo la vida nos tiene preparados unos planes independientemente de los nuestros, cambiando así nuestro rumbo con el más mínimo detalle, como si de una especie de efecto mariposa se tratase.
Constantemente pensamos en nuestro futuro, desde el inmediato hasta el más alejado que podamos imaginar. ¿Y os habéis parado a pensar cuántas veces se cumple? Me resulta majestuoso el abanico de posibilidades al que estamos dispuestos por una mera cuestión de azar, y es que los planes se desbaratan rápidamente conduciéndonos por un sendero de continuas sorpresas, haciendo que nuestras ideas se disipen al instante…
Pero, en realidad, ésta no es sino una de las cosas que dan sentido a nuestra vida. Es esto lo que provoca dinamismo, lo que nos hace abrir nuestra mente y aprender a encajar las derrotas, los palos del día a día…
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